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Wednesday, 05 July 2017 07:58
Helen Cassan Dra
Helen Cassan Dra

Zon Staff

Dicen que la forma en como percibimos la realidad nos determina. Nuestro subconsciente e imaginación nos abren un mundo de posibilidades casi infinitas en el que el verdadero límite lo ponemos nosotros mismos. En las ilusiones ópticas es precisamente nuestra man

Consejo: Reduce la sal

Una de las mejores opciones para reducir el consumo sin renunciar al sabor, es sustituirla por hierbas aromáticas y especias que podemos combinar para adaptarlas a nuestro gusto.

La cantidad de sodio que ingerimos a diario es una de las principales causas de enfermedades vasculares, así como también de insuficiencia renal e incluso osteoporosis.
Si bajamos a la mitad el consumo de sal, podemos obtener muchos beneficios. 
¿Por qué dejar de consumir tanta sal? El uso de la sal en los alimentos es bastante reciente. Si bien al principio se empleó para conservar la comida por más tiempo (cuando no había neveras ni congeladores) después se convirtió en un elemento que no falta en ninguna casa.
Añadir sal a la comida al momento de cocinar o de consumir es innecesario, sin embargo, nuestras papilas gustativas se han acostumbrado tanto a su sabor que no concebimos ningún platillo si no tiene aunque sea un poco.
Básicamente la empleamos para darle más sabor a la comida, pero no es imprescindible.
La sal retiene líquidos en el cuerpo, por lo cual aumenta la presión arterial y favorece el desarrollo de hipertensión crónica.

MEDIDAS
En un gran porcentaje los pacientes que sufren ataques cardiovasculares o enfermedades cardíacas llevan una dieta elevada de sodio. Las cantidades recomendadas de sal dependen de la edad:

  • Los bebés de hasta 1 año pueden consumir 1 gramo al día.
  • Entre 1 y 3 años, 2 gramos.
  • De 4 a 6 años, 3 gramos.
  • Entre 7 y 10 años, 5 gramos.
  • Mayores de 10 años, 6 gramos máximo.


1. Reemplaza con especias y condimentos
Existe una gran variedad de hierbas aromáticas y especias en polvo que nos pueden servir para realzar los sabores de nuestros alimentos. No hace falta echarle sal a una comida que tiene vinagre, limón o aceite de oliva. Tampoco si le ponemos comino, cúrcuma, pimienta, orégano o albahaca.
Busca las diferentes combinaciones de especias y condimentos que más te gusten, pero no caigas en el error de agregarle mayonesa o similares, porque también tienen mucha sal.

2. Lee las etiquetas de los productos
Te asombrará saber la cantidad de sodio que contienen los alimentos que consumes habitualmente y que compras en el supermercado.
Incluso aquellos productos que no deberían tener sal y lo añaden en su composición. Es fundamental prestar atención a las etiquetas antes de colocarlo en el carro de la compra.

3. No pongas el salero en la mesa
Es una costumbre muy arraigada y por ello te llevará tiempo cambiarla. Tener el salero a la vista es perjudicial, ya que se trata de un estímulo para nuestro cerebro.
Probamos un bocado e inmediatamente le echamos sal. Incluso algunas personas esparcen estos granitos blancos antes de degustar la comida. Si ya le has puesto durante el proceso de cocción, deja la sal en la cocina y no sobre la mesa. Así evitarás la tentación.
Por otra parte, te aconsejamos usar un salero que tenga agujeros pequeños. Quizás esto puede parecer algo insignificante, pero cambia bastante nuestro contacto con la sal.

4. Prepara tus comidas
Los alimentos manufacturados y procesados, así como también aquellas comidas que pedimos a domicilio no pueden definirse como "sanos”.
En vez de optar por paquetes que se congelan y se cocinan en el microondas o pedir una pizza cada viernes sería mejor que preparases tus alimentos. Además de tratarse de un acto de amor para contigo y quienes te rodean, podrás regular la cantidad de sal que lleva cada platillo.

5. Disminúyela poco a poco
Uno de los problemas habituales entre los adultos es que, cuando el médico les dice "no más sal”, el cambio debe ser demasiado brusco y por eso es difícil acostumbrarse. Pasar de echarle sal a todo a comer sin siquiera una pizca es como el día y la noche es difícil. Lo mejor es ir disminuyendo de a poco.

6. Presta atención a las ingestas entre comidas
Una de las principales fuentes de sodio en la actualidad son las papas fritas (y todo tipo de snacks y aperitivos) así como también los embutidos.
La mala noticia es que forma parte de nuestra cultura consumirlos antes de la cena o en una reunión con amigos. No obstante, puedes reemplazar estos bocadillos con otros más sanos y menos salados como, por ejemplo, bastones de zanahoria o de apio con paté de garbanzos o trocitos de queso sin sal.

Otros consejos para reducir el consumo de sal que te pueden servir:

  • No compres salsas ya elaboradas.
  • Evita las carnes cocinadas a la sal.
  • Come alimentos frescos.
  • Cocina al vapor, sin sal adicional.
  • Elige sal marina o baja en sodio.

Fuente: http://www.minurl.net/GwA0

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